Críticas del "Variety" y el "Hollywood Reporter"
DEL HOLLYWOOD REPORTER
Reuniéndose las estrellas de “Una mente maravillosa” , Ron Howard y Russell Crowe, dan a la historia de Braddock una vida intensa en un drama espléndidamente interpretado, bellamente filmado y altamente atractivo que se eleva como uno de los mejores trabajos de Howard.
Es ciertamente el primer estreno del año que podría legítimamente reclamar el puesto de aspirante al Oscar. La película no sólo tiene un reparto ganador, con interpretaciones igualmente magníficas de los secundarios Paul Giamatti y Renee Zellweger, sino que también es técnicamente impresionante, introduciéndose en la atmósfera de la época de modo que prácticamente apesta a autenticidad.
Pero aunque no se amilana a la hora de retratar la dureza de la época, todavía se las arregla para dar los toques necesarios para complacer a la audiencia. Incluso con esas secuencias de boxeo tradicionalmente del gusto de los varones, hay también un fuerte énfasis en el hogar y la familia que asegurará que "Cinderella Man" sea una película para todos, dándole a la Universal una feliz baza en la taquilla del tipo de "Seabiscuit".
Pero el efecto más grande de la película es Crowe. Con su cabeza torcida hacia un lado casi en anticipación de los golpes que vendrán ambos fuera y dentro del ring, él hace de Braddock un introspectivo hombre común quien podría ser abatido pero nunca está completamente derrotado.
Giamatti cada vez está mejor y Renee Zellweger toma lo que podría haber sido un papel poco agradecido y le da su propio sello imborrable.
Poniendo los toques finales en esta producción profundamente satisfactoria está la elegante banda sonora de Thomas Newman, la cual, como todo lo demás aquí, nunca se acerca al sentimentalismo barato.
DEL VARIETY
Una exquisita oda a un héroe de la clase trabajadora, "Cinderella Man" toma los elementos casi imposiblemente perfectos de la historia del boxeador James J. Braddock y los rellena con gravedad emocional, describiendo el peligro y un panorámico sentido de la vida americana durante la Gran Depresión. La ganadora del Oscar "Una mente maravillosa" parece un aperitivo para este plato principal, en el cual Ron Howard da toda la medida de la envergadura como artista que a menudo ha rozado, y el talentoso seductor Russell Crowe se mete en un papel que parece haber nacido para interpretar. La estrategia de la Universal de estrenar en verano parece tan arriesgada como la última pelea de Braddock, pero una taquilla sólida y sostenida estimulada por una respuesta crítica brillante (con un re-estreno durante la sesión de premios) podrían darle resultados ganadores.
Es inevitable comparar el triunfo de Braddock con la historia de "Seabiscuit". Pero "Cinderella Man" sobrepasa esa película, gracias a una historia excepcionalmente desarrollada, una ristra de interpretaciones de las que dan sentido a una carrera y un héroe que puede hablar.
A pesar de la que podría parecer una simplista historia del triunfo sobre la adversidad durante la Depresión el film sondea las profundidades de oscuridad que Howard ya mostró en la infravalorada "The Missing".
Si hay alguna queja, es la forma fácil en que la película pinta a Max Baer como el tipo malo, de una forma bastante unidimensional. La notas antes de los créditos sobre la vida que Jim y Mae llevaron después también son anticlimáticas. Sin embargo, la estructura de las escenas inmediatamente anteriores con la pelea con Baer son de gran maestría estructural y puede decirse que es una maravillosa película dentro de la película que eleva el nivel del género de lucha.
Tomando esta interpretación junto con su trabajo en "Master and Commander", es razonable poner a Crowe en compañía de aquellas estrellas que proveían de una gran humanidad a los papeles clásicos, de Spencer Tracy a James Stewart. Como Braddock, los ojos de Crowe nunca han parecido tan llenos de tristeza y ferocidad sin palabras, con su lenguaje corporal pasando de ser un hombre sin esperanza a convertirse en puro músculo preparado para atacar.
La interacción con Zellweger es eléctrica, con ambos igualados paso por paso por Giamatti, en una interpretación que muchos preferirán a la de "Entre copas". Todo el reparto está inspirado. La banda sonora de Thomas Newman es el único elemento un poco demasiado enamorado con su propio sentido de grandeza.

