Artículo en el "USA Today"
Ron Howard está a punto de hacer un arriesgado movimiento en su carrera. Su amigo y colaborador, Russell Crowe, está disertando poéticamente sobre Franklin Roosevelt, el New Deal y las leyes que aprobó el parlamente para luchar contra la Gran Depresión cuando Howard reúne el coraje para interrumpir a la estrella. "Psst" Dice Howard, inclinándose hacia él "Es el Congreso. El Congreso aprueba las leyes en los EEUU".
Romper el ritmo de un monólogo de Crowe podría ganar a la mayoría de los directores un ceño fruncido, un tirón de orejas o peor. Pero el actor mira a Howard y le guiña un ojo, y ambos comienzan a reírse.
Tal simpatía entre un director considerado el más afable en el negocio y un actor considerado, bueno, no tan afable. Ambos podrían reformar su reputación con su nuevo film, "Cinderella Man".
Para Howard, es el último paso para mostrar su lado más oscuro y cambiar su imagen de director que prefiere el éxito comercial a la madurez fílmica. Crowe, mientras tanto, puede sacudirse su fama de ser uno de los actores más difíciles de Hollywood, un perfeccionista imposible que pulveriza a directores y coprotagonistas que no comparten su tenacidad.
Más que reputaciones están en juego. La película de 86 millones de Dólares es comparativamente discreta para los fuegos artificiales del verano de Hollywood. Y además llega después de dos films con temática similar: "Seabiscuit" y "Million Dollar Baby".
¿Están las audiencias preparadas para otro héroe de la Depresión? ¿O para otro boxeador con pretensiones de Oscar? Esto será un buen test del poder de poner a Ron Howard y Russell Crowe juntos.
La extraña pareja.
El productor Brian Grazer dice que no le preocupa que las audiencias sientan una sensación de Deja vú con "Cinderella Man". "Esto es totalmente diferente de "Million Dollar Baby" por un par de razones: Una que es una historia real. Y dos que Ron y Russell tienen una química única que les diferencia de otros actores y directores".
Desde fuera, Howard y Crowe parecen una extraña pareja. Simpático y pronto a sonreír, Ron HOWARD ríe tus chistes, incluso los malos. Insiste en que su éxito es el resultado de la buena suerte y colaboradores más talentosos que él. Crowe exuda más confianza. Parece más decidido a formarse una idea de ti con una dura mirada. Considera sus respuestas cuidadosamente. Es rápido en reír después de que te haya epatado con un comentario improvisado.
Ponles juntos sin embargo, y su ritmo se hace obvio. Completan las frases el uno del otro y comparten chistes privados. La simetría continúa en el set, dice Crowe, a pesar de que con el actor algunas veces es difícil decir qué es un halago y qué es una crítica. "Ron es el director más exigente con el que he trabajado. Se pasa el día moliéndote, y eso es exactamente lo que tú quieres. Quiero a alguien que no te deje ir, que te mantenga empujando".
Para Howard, los elementos deportivos de la vida de Braddock eran poco atractivos. "Al principio, eso me echó para atrás. Pero luego me reconcilié con el hecho de que no tiene por qué ser la más grande película de boxeo de todos los tiempos. Es más bien un estudio de personajes"
Y nadie, dice Howard, hace estudios de personajes como Crowe. Para interpretar a Braddock adelgazó más de 20 Kg. En el entrenamiento se dislocó el hombro. Pero el dolor, dice, mereció la pena. "Tienes que hacerlo bien. Si hay algo sobre la vida de alguien que le hace merecedor de hacer una película sobre ella, yo tengo la responsabilidad de hacerlo todo correcto. Es una gran responsabilidad".
Ese sentido de la responsabilidad, dice Howard, a menudo es confundido con obstinación. Y el temperamento de Crowe a menudo ha sido su ruina. Algunos analistas de los Oscars creen que su explosión durante la temporada de premios del 2002 le costó el premio de la academia por "Una mente maravillosa".
Así que ¿Cómo doma Howard al león?. Paciencia. El director suele decir que trabajar con Crowe es como hacerlo en una isla tropical "Tú sabes que el tiempo está yendo a cambiar. Pero también sabes por qué estás allí".
Ocasionalmente se enfrentaron en "Cinderella Man", dice Howard, pero nunca por mucho tiempo. "Russell es un tipo intenso" Dice, mirando a Crowe mientras los dos se relajan en una habitación del hotel Four Seasons. "Podría parecer que hay nubarrones, podría parecer tenso por un segundo, pero el sol brillará".
Crowe le da crédito a Howard por permitirle la libertad de dejarlo desaparecer dentro de sus personajes, algo que Crowe decidió que necesitaba cuando rodaba "El dilema".
"Fue una gran revelación para mí que yo quisiera llevar las gafas de Wigand. Yo quería que mi pelo fuese como el de Wigand. Quería el mismo peso. Porque eres responsable por el legado de la persona a la que estás retratando".
Y Crowe es crítico con los actores que no comparten el mismo nivel de compromiso. El dice que ha tenido críticas por una entrevista en GQ en la cual le daba un toque a las estrellas, incluyendo George Clooney, Harrison Ford y Robert De Niro por hacer anuncios.
"Entre más mayor me hago, más voy a perseguir esa integridad” Dice Crowe, inclinándose hacia delante “No creo que sólo porque tengas la atención del público tenga que ser un requisito vender tu centro moral. No pienso que esté bien. Si alguna vez dejo de ser un tipo que pueda responder tus preguntas mirándote a los ojos y dándote mi opinión, entonces debería parar de hacer películas".
Howard se echa para atrás en la silla y deja espacio a su actor. Hay algunas escenas, ha aprendido, que es mejor dejar ininterrumpidas.

