Críticas (II)
(Aviso: Noticia antigua)
Russell Crowe, es grande verte de nuevo. Crowe está magistral en esta biografía de James Braddock, una leyenda en su propio tiempo. Crowe tiene lo que se necesita para hacer a cualquiera un creyente: toneladas de carisma con una sutil sombra de callada reserva.
“Cinderella Man” también demuestra que Russell Crowe es el actor dominante trabajando hoy en el cine.
Deja a Crowe entrar en un bar en la vida real, y los camareros se apresurarán a esconder la cristalería. Pero en pantalla, este Master & Commander proyecta sensibilidad como nadie más puede hacer.
En el centro de toda la riqueza de esta película está otra irresistible interpretación estelar de Crowe. Como su interpretación en Gladiador probó, ningún actor contemporáneo es mejor para comunicar integridad personal y nobleza de espíritu. Tú simplemente quieres abrazar al tipo.
Yo estaba asombrado por la interpretación de Crowe. Pensaba en Crowe como un tipo duro, sabiendo que se ve envuelto en ocasionales peleas. Sí, interpreta hombres que son introvertido y complejos, como en “El Dilema” y “Una Mente Maravillosa”, u hombres templados y sabios, como en “Master & Commander”. Pero nunca en todo este tiempo había interpretado a un hombre tan agradable como James Braddock. Tienes que echar la vista atrás hacia actores tales como James Steward o Spencer Tracy para encontrar tal bondad y gentileza. Tom Hanks podría afrontar la tarea pero ¿Tú le ves como un luchador?. Tracy, quizá.
James Braddock es casi transparente en la simple bondad de su carácter, eso debe de haberlo hecho casi imposible de interpretar. Russell Crowe le hace fascinante, y toma un pensamiento o dos darte cuenta de lo difícil que debe haber sido.
Con Russell Crowe en el papel principal, “Cinderella Man” tiene también un actor contra el que tú nunca querrías apostar, no importa como estén las apuestas. De hecho, el impresionante trabajo de Crowe como Braddock, su habilidad para imbuirle integridad tanto como la maestría de su interpretación, demuestra por qué es el más hábil actor de entre las grandes estrellas de su generación, alguien cuya aptitud hace que este film tenga más éxito del que debería.
No importa lo convencionales que las situaciones dramáticas de “Cinderella Man” sean, Crowe tiene el don de hacerlas convincentes. El es el raro ídolo de multitudes que puede transformarse, puede realmente convertirse en otra persona. Las situaciones podrían ser tontas o efectistas, pero si es Crowe quien te las está vendiendo, nosotros las compraremos, y sin hacer preguntas.
Que la película contenga tal fuerza emocional se debe mayormente a Crowe, quien bucea profundamente en sí mismo en cada película y nos lleva con él. En un panorama cinematográfico de eternos chicos como Adam Sandler, Tom Cruise, o Tom Hanks, Crowe es el hombre en más de un sentido.
Es increíble que rápidamente Russell Crowe puede inmolarse en cualquier papel. La mayoría de los americanos probablemente no hayan visto una foto, por no hablar de imágenes filmadas del verdadero James Braddock, pero le lleva unos pocos segundo hacernos creer que estamos mirando directamente en sus ojos.
El actor Russell Crowe, que parece como si hubiese salido directamente de 1930, puede aparentemente hacer cualquier cosa.
Crowe resulta tremendamente atractivo como Braddock, dando la impresión de un genial Robert Mitchum con su corpulencia de la época, ojos entornados y sonrisa ladeada. Irradia la decencia de un hombre que lo hizo todo por mantener a su familia y ayudar a sus amigos.
Crowe, en particular, raramente ha estado más atractivo, tomando un personaje demasiado-bueno-para-ser-cierto y creando un hombre real que respira y ríe. Está más delgado de lo habitual aquí (como su personaje de la Depresión que les da la comida extra a sus hijos) pero tiene un brillo juguetón: él sabe quien es. Crowe siempre parece el hombre más grande en la pantalla, incluso cuando no lo es. Ha conseguido una presencia y un encanto que fácilmente enciende y apaga. Braddock es motivado por el orgullo, y Crowe transmite eso sin esfuerzo.
Viendo a Russell Crowe en las escenas de lucha en “Cinderella Man” pensé de nuevo en como lo tiene todo como un actor: inteligencia, pasión, belleza, estilo natural y forma física. Esta combinación ganadora hace de Crowe el actor más atractivo trabajando hoy en el cine.
Russell Crowe es un extraordinario actor. Si no tuviera nada más para recomendarla, “Cinderella Man” merecería ser vista sólo por ver su honrada, nada sentimental interpretación de Braddock.
Russell Crowe da la habitual interpretación genial que hemos aprendido a esperar de él. Di lo que quieras de su reciente competición con Tom Cruise por el premio al más despellejado por los tabloides: él es un excepcional actor que eleva cada película en la que sale. Realmente nunca veo a Russell Crowe, veo a Jeffrey Wigand, Jonh Nash y, en este caso, a James Braddock. Es el Marlon Brando de su generación. Decir que merece el Oscar es redundante.
Las escenas consiguen verdadera solided cuando la expresión enferma, desesperada de Russell Crowe habla volúmenes sobre un buen hombre emocionalmente hundido.
Una vez más demostrando un talento para la actuación que literalmente corta la respiración, Crowe genuinamente parece un producto de este terrible periodo, ya que crea una palpable atmósfera de desesperación. Sólo raramente vemos tal verosimilitud de actores que son, después de todo, productos de nuestra era moderna. Meryl Streep lo consigue, y también Adrien Brody en “El Pianista”.
Y ahora nosotros tenemos a Crowe, sublimemente persuasivo como Jim Braddock. Mucho más que cualquier otro actor en este convincente drama –y eso que recibe sustancial competición de Renee Zellweger y Paul Giamatti- Crowe ha matizado y afinado su interpretación a un grado que sugiere la posibilidad de viajar en el tiempo.
Su interpretación aquí es tan icónica como la de Henry Fonda en “Las Uvas de la Ira” Y como Fonda, Crowe modula infaliblemente sus líneas para darle la calmada dignidad y el sentido del honor que requiere el personaje sin que parezca una parodia de Frank Capra.
Descansad tranquilos: en ningún momento Crowe parece o suena afectado: en cada escena, tiene nuestro corazón y nuestra alma. La última vez que Howard y Crowe se reunieron en “Una Mente Maravillosa”, el director y el film se llevaron el Oscar a casa, pero Crowe se topó con un muro de apoyo a Denzel Washington. Esta vez, el resultado podría ser diferente. Debería ser diferente.

