Artículo en el "NY Times"
Después de un salvaje forcejeo con los apretujones de paparazzis y reporteros que a punto estuvieron de impedirle acceder a los juzgados de Manhattan, Russell Crowe, el actor de cine, entró, asombrado, en una silenciosa sala de juicios, inclinó la cabeza y se declaró culpable ayer de asalto a un recepcionista de hotel.
La admisión, parte del acuerdo, permite al actor evitar la prisión y continuar trabando en los EEUU.
Mr. Crowe se enfrentaba a siete años de prisión por un encuentro en Junio cuando el recepcionista Nestor Estrada acusó a Mr. Crowe de arrojar un teléfono a su cara, cortándole por debajo del ojo derecho, porque el actor no conseguía llamar a su mujer en Australia.
Mr. Crowe se disculpó públicamente días más tarde y en agosto llegó a un acuerdo civil con el recepcionista.
En el pacto anunciado ayer en la corte criminal de Manhattan ante la juez Kathryn E. Freed, Mr. Crowe se declaró culpable de una falta, en vez de un delito, el cual podría haber efectivamente finalizado su carrera en América.
Respirando hondo, Mr. Crowe se arremangó los pantalones de su traje gris de ejecutivo, justo antes de que los fiscales se dirigieran al juez.
Chat Sjoquist, un asistente del fiscal del distrito de Manhattan, dijo que la razón para la reducción de cargos era que el actor era "Un hombre de 41 años sin antecedentes criminales conocidos".
Bajo el acuerdo, Mr. Crowe fue "liberado condicionalmente" siempre que admitiese el asalto en la corte, lo cual hizo, y no sea arrestado en el transcurso de un año. También debe pagar 160 dólares por los costes del juicio.
La aparición ante el juez no duró más de cinco minutos. Mr. Crowe tranquilamente respondió sí y no a una serie de preguntas estándar de la juez Freed. Se podían oír algunos comentarios de los espectadores en la sala, pero el sonido más fuerte en la habitación era el chirrido del lapiz del artista que dibujaba la escena.
Algunos de los presentes venían de Australia, el país de Mr. Crowe, incluída Danielle Spencer, la mujer del actor. La pareja dejó el juzgado por una salida lateral y bajó por la escalera trasera. Abandonaron el edificio en un coche que estaba esperando por ellos, según dijo el abogado de Mr. Crowe, Gerald Lefcourt. Mr. Crowe y su mujer estaban camino del aeropuerto poco después. La relativamente silenciosa salida fue un duro contraste con la entrada, dijo el abogado: "Los forcejeos y empujones fueron increíbles. La gente se desmandó" Explicó "Se daban codazos. Las cámaras herían a la gente". Mr. Lefcourt añadió "Hubo más asaltos cometidos aquí que en el hotel".

