Artículo del "N.Y. Post"
19 de Noviembre, 2005 - El es libre como un pájaro.
El actor Russell Crowe se convirtió ayer en un arrojador de teléfonos culpable, pero obtuvo una reducción de cargos a una falta por asalto que le mantiene fuera de la cárcel y sin libertad condicional, sin problemas para entrar y salir en los EEUU.
Crowe admitió en el Juzgado Criminal de Manhattan que había herido a un recepcionista del Hotel Mercer el pasado junio cuando, enfadado porque no podía telefonear a su casa en Australia, le lanzó un teléfono a la cabeza.
El acuerdo pone la condición de que el actor neozelandés no sea arrestado en el próximo año. El actor podría ser condenado a siete años de prisión y perder el visado para viajar al país si fuese juzgado por el cargo original, el de crimen por asalto.
Crowe llegó al juzgado con su mujer, Danielle, y dos guardias de seguridad, y ni siquiera tuvo que pasar un trago demasiado amargo durante el breve procedimiento.
La juez Kathryn Freed le permitió dar "sí" y "no" como respuesta y le hizo preguntas tan rutinarias como "¿Le ha forzado alguien a declararse culpable?" y "¿Tiene algo que decir antes de la sentencia?". El dijo que no.
De hecho, la peor parte del evento fue conseguir entrar y salir del juzgado de Manhattan, el cual estaba abarrotado por un Circo Maximo de reporteros y fotógrafos de todo el mundo.
Crowe y su pequeño séquito desembarcó de un gran furgón negro sólo para encontrarse rodeados por un tumulto de cámaras, reporteros chillones y productores de televisión.
Las cámaras -y algún fotógrafo- cayeron al suelo mientras la masa se movía hacia los escalones del juzgado.
Crowe y su mujer parecían temblorosos mientras iban hacia los detectores de metal. "Eso fue terrible" dijo él mientras subía las escaleras a la sala del segundo piso... para encontrar más prensa.
Crowe entró a ver al juez con un traje azul oscuro hecho a medida, y rápidamente se dio cuenta de que debía deshacerse del chicle. Mientras el abogado defensor Gerald Lefcourt y el fiscal Chad Sjoquist tenían una rápida reunión con la juez, Crowe tiró el chicle en una papelera.
"Nosotros hemos revisado este caso muy cuidadosamente" dijo el fiscal al juez cuando anunciaron el acuerdo. La oficina del fiscal rebajó los cargos después de revisar la cinta de seguridad del incidente y los partes médicos de Nestor Estrada. Los deseos de Estrada también fueron tomados en consideración, dijo Sjoquist, así como el hecho de que Crowe no tuviese antecedentes.
Crowe se reunió enseguida con su mujer en la audiencia mientras su abogado se encontraba con los oficiales del juzgado para planear una salida más ordenada del edificio. Danielle parecía estar tratando de calmar a su visiblemente tenso marido mientras acariciaba su espalda. Crowe y compañía fueron entonces llevados a una salida trasera.
Un portavoz del servicio de Inmigración dijo "Una falta por asalto no exluye a nadie de entrar y salir de los EEUU".
Se dice que Estrada ha llegado a un acuerdo civil con Crowe de unos 100.000 dólares. Fiscales y abogados de ambos lados han insistido en que el acuerdo no tiene nada que ver con el resultado del caso criminal.

