domingo, 04 de junio de 2006

Extracto del diario de Daniel Abineri


Daniel Abineri fue el productor de Rocky Horror y creador de Bad Boy Johnny ...Conoció a Russell de jovencillo. Daniel Abineri tiene un blog y he traducido lo que comenta sobre los comienzos de Russell.


Como es largo, lo voy a dividir en tres o cuatro partes. Os dejo la primera.


LE ROQ ‘ ROLL. Daniel Abineri


1ª PARTE


No he tenido mucha suerte con mis musicales. He escrito dos como mucho. El primero tuvo criticas entusiastas y el otro tuvo probablemente las peores criticas de la historia teatral, pero ambos me trajeron todo tipo de problemas. Ahora bien, si las cosas van mal en una función, el autor puede culpar de ello al director o al compositor, incluso al letrista, pero como yo era el responsable de todos esos aspectos, no había más culpable que yo.Mi primer intento, apropiadamente llamado “Bad Boy Johnny y los Profetas del Juicio Final” era un musical rock. Primero intenté representarla en una vieja iglesia reconvertida en teatro en los suburbios de Melbourne, a finales de los ochenta. Cuenta la historia de un sacristán católico que se convierte en estrella del pop y es votado, por los espectadores de un show de televisión, para convertirle en el nuevo Papa. Increíble, lo se. Pero todos eso años atrás yo predije el Pop Idol, sólo que en este caso era el Pope Idol (juego de palabras en inglés). La primera producción la protagonizó un joven actor llamado Russell Crowe. La primera vez que me encontré con Russell, o Russ, como era por aquella época, fue cuando le di su primer trabajo profesional en el mundo de la interpretación.


En 1986, me encontraba en NZ haciendo el casting para la producción de “The Rocky Horror Show”, en la que ejercía de actor y de director. Mi productor, Wilton Morley, estaba un poquito apretado de pasta –muéstrame a un productor que no lo este- me pidió que hiciera una audición local, en vez de traer el reparto desde Australia. Me las compuse para ver a toda la fraternidad de actores de NZ en día y medio. En esa época solo habían unos 50 actores profesionales de más o menos el promedio de edad requerido. La mayoría de ellos lucían pañuelos en la cabeza, no sabían cantar ni una nota y parecía que habían trabajado exclusivamente interpretando oscuras obras de Noel Coward en la Isla Sur. No podía elegir el reparto del show de entre este ramillete, asi que Wilton, amablemente me convenció de que abriéramos las audiciones a todo el mundo: estudiantes, cajeras, y seis Maoris de seis pies (1’90), la mayoría. Creo que él calculó que los podríamos contratar para una canción, o talvez un determinado número. Durante tres locos días, esas enormes colas de cientos de optimistas serpenteaban desde los barrios bajos de Auckland hasta las calles del teatro. Conseguí a mi reparto y ya me iba cuando me encuentro con este joven, vestido de cuero negro de la cabeza a los pies con un ridículo y enorme tupé. Bueno, eran los ochenta! “Cómo te llamas?” Pregunté, cuando el dejaba su guitarra en el escenario “Russ le Roq” dijo. Me mordí la lengua. “Oh, eres francés?” me burlé. El no se reía. Le pregunté a que se dedicaba y me dijo que su ultimo trabajo había sido en un bingo de una zono de descanso y que era el líder de una banda de rock llamada Roman Antix. Como quiera que él cantaba como un imitador de Elvis, y yo le veía en el papel de Eddy, el roquero de la función, le di el trabajo. Podría funcionar. Desde ese día yo insistí en referirme a él como Monsieur Le Roq. El seguía sin reírse.


Mientras ensayábamos no paraba de decirme que quería ser actor. Había visto la luz. Era su destino. Cuando las pruebas para los programas de Rocky Horror estaban para imprimir, él se anunciaba a si mismo como Russ Le Roq. Con mucho tacto, le llevé a parte y le sugerí que quizás debería cambiar su nombre.


“Por qué piensas eso, tio?” dijo a la defensiva.


“Bueno, quieres ser actor, no?”


“Seguro”


“Cómo crees que sonaría si tienes que interpretar a Hamlet?”


“Qué quieres decir?”


“Russ Le Roq como Hamlet?”


Pareció confuso un momento y de repente vio la luz.


“Oh, claro. Cómo crees que debería llamarme?”


“Cual es tu nombre real?”


Por un absurdo momento pude ver que él realmente estaba pensando en intentar persuadirme de que ese era su autentico nombre. Luego sacudió la cabeza.


“No, tío, no quiero usar mi nombre”


“Por qué? Cual es …Pepito Gilipollas o algo así …?”


“No, lo que pasa es que …bueno …lo que pasa es …”


Al final se lo saqué. Tenía dos primos, Jeff y Martin con quienes compartía el apellido, que eran famosos jugadores de críquet. El no quería que le confundieran con ellos y yo detecté más que un toque de rivalidad.


Al final le convencí para que utilizara el Crowe. Fue una buena idea que yo interviniera, de otra manera podríamos haber tenido a “Russ Le Roq como Gladiador” Realmente, suena genial ….


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