jueves, 06 de julio de 2006

Diario de Daniel Albieri (III)

Sara ha traducido la tercera y última parte del diario de Daniel Albieri.




LE ROQ‘ ROLL (3ª parte)


Al final, me rendí, le di el papel y nos fuimos de gira. Cuando estábamos en Melbourne, el show era tan popular que me ofrecieron mi propio programa de radio –el cual, en un momento de indudable originalidad, se denominó The Frank N Furter Radio Show- y a Russell le ofrecieron cinco semanas de trabajo en la serie “Neighbours”, que podía hacer, pues solo necesitaba estar en el teatro por las noches. Estaba entusiasmado y me dijo que la teleserie había sido vendida a los británicos. “Bueno, yo no trabajaría ahí” me burlé “los productores británicos son los mejores del mundo, realmente crees que iban a sentarse y ver esa basura?” Un error.

Una noche invitó a las jóvenes estrellas de la serie a ver Rocky. Golpearon la puerta de mi camerino y Russell asomó la cabeza.

“Kylie y Jason quieren conocerte, tío”

“Quién?” Dije.

“YA sabes, Kylie y Jason, de Neighbours”

No sabía, pero les dejé entrar. Y me encontré literalmente elevado por encima de este par de muy excitados enanos rubios (Bueno, yo estaba usando unas enormes plataformas en ese momento) Miré sus pequeñas caras, ella con el pelo rizado y sus dientes de ardilla, él con su flequillo colgando y ojos enormes y pensé que esos dos serían éxito de un día, con toda seguridad. Otro error. Unas pocas semanas después, fue lanzado el single de Kylie “I showed be so lucky”, que fue directamente al numero uno de las listas británicas y australianas. La fiebre de Kylie había comenzado.

Cuando el tour de Rocky llegó a Sydney, Wilton llenó un poquito más la taza. Se las arregló para convencer a Richard O’Brien, el famoso autor de musicales, para que viniera y repitiera su papel de Riff Raff, el carnicero, que había interpretado de forma tan memorable en la versión filmada, solo para una aparición especial en una función a beneficio de Amnesty Internacional. Todo el mundo estaba entusiasmado, ya que no había vuelto a interpretar el papel en el escenario desde la producción original americana en 1974. A pesar de haber nacido en Inglaterra, Richard se había criado en NZ, así que Russell tenía un particular interés en conocerle.

Richard aterrizó con gran revuelo de la prensa y las entradas para el show se agotaron rápidamente.

El reparto le dio la bienvenida con la debida deferencia, con toda la deferencia que podían mostrar por un hombre de mediana edad totalmente flaco y dolorosamente flaco que usaba cuero negro muy ceñido y pendientes de diamantes. (El día que sólo usaba eso) Recuerdo a Russell dándole una larga conversación, obviamente teniendo un encantador cambio de impresiones acerca de sus conexiones kiwis.

Richard me conocía de viejo y decidió compartir camerino conmigo. Todo iba de maravillas hasta el ensayo con vestuario. Algún pardillo de vestuario había olvidado teñir las bragas y los tirantes que usaba en la gran escena final. Eran blancos en vez de negros. Bien, nunca habíamos visto un berrinche como ese. La cabeza de Richard se puso rojo brillante y literalmente, gritó con todo el poder de sus sorprendentes pulmones. Las ventanas cercanas se hacían añicos mientras el volaba hacia el corredor para encontrarse con Wilton, usando la ofensiva prenda pálida, y gimiendo y balbuceando como un demente Nosferatu. Incluso después de una hora de balsámicas disculpas por parte de Wilton y de mi mismo, él continuaba lívido. Y hablando de conseguir tus bragas en un segundo. Decidí llevarle a comer e intentar calmarle un poquito, y cuando conducía a través de Sydney a Richard, vimos a Russell comiendo un paquete de papas y viendo la tele en un escaparate.

“Quién es ese tipo?”

Miré. “Oh, es Russell Crowe. Ya sabes, Eddie en la función” “Realmente no me gusta. Ha estado alrededor de mi como si fuera un sarpullido. Parece pensar que por haber crecido en NZ, somos como una especie de hermanos. Insoportable. Me da escalofríos.” “Oh, él es así. Es …Russell”

“Si, bueno, pero por favor no dejes que me quede con él de nuevo” demandó malhumorado.

Alrededor de una década después, cuando la compañía de Richard estaba reponiendo por enésima vez Rocky Horror por Gran Bretaña, él llevaba un álbum entero con reseñas de periódicos que clamaban que Russell Crowe una vez había aparecido en The Rocky Horror. El tiempo lo cura todo.

Mientras tanto, la carrera de Russell empezaba a despegar. Su siguiente papel era el hermano Mickey, de clase trabajadora, en la premier australiana de Blood Brothers, que iba a producir de nuevo Wilton. Había sido un éxito en Londres durante años pero nunca había sido representada aquí abajo.

Esta prueba podía ser la oportunidad para ver que parecía en el papel de Bad Boy Johnny. Su actuación era excelente, completa, con autentico acento de Liverpool.

Una tarde, mientras se estaba representando Blood Brothers, yo estaba teniendo un maravilloso almuerzo con un viejo amigo, el actor australiano Steve J. Spears. Russell se las apañó para reunirse con nosotros y llegó algo agitado. No las tenía todas consigo con el actor que interpretaba a su hermano en el musical. Simpaticé con él porque había trabajado con este actor en una serie de tv australiana “Retorno a Edén” y estaba de acuerdo en que era un poco pagado de si mismo.

“El tío es un completo gilipollas” Se quejaba Russell. “No para de decir que le hago sombra y me echa en cara que soy un aficionado de mierda solo porque no he ido a una escuela de arte dramático”

“Está celoso” Dijo Steve “Probablemente porque le estás sacando del escenario cada noche”

“Me gustaría darle un puñetazo fuera del escenario” Dijo Russell echando humo.

“Quizás, el beso de Liverpool podría ser más apropiado” Sugerí para ayudar.

Era una broma. Steve empezó a reírse. “Si, buena idea. Golpazo!”

“Que es eso del beso de Liverpool? Preguntó Russell fervorosamente.

“Lo se, lo se” Dijo Steve, mientras le daba tal cabezazo que le tiró de su taburete.

“Así que es un cabezazo? Dijo Russell cuando finalmente comprendió. Steve y yo dejamos de reírnos. Russell se estaba tomando el asunto demasiado en serio.

“Era sólo una broma Russell, si le golpeas de esa forma le noquearás” Dije rápidamente.

“Si, entonces tendrás que interpretar los dos papeles tu mismo ja, ja …” Se burló Steve.

Bueno, hablando de métodos de actuación. A donde fue Russell y que hizo esa noche?

Tuvo un violento encontronazo con su co star entre bastidores y el cabezazo le tumbó al suelo. Fue tan violento que le rompió la nariz al tipo. El día siguiente todo el reparto, salvo Russell, fue citado a una reunión de urgencia con Wilton. Estaban muy enfadados y le plantearon a Wilton un ultimátum. O se iba él, o se iban ellos. Al pobre Wilton no le quedó otra opción que despedirle. La función continuó sin él pero no volvió a ser lo mismo. Pronto cerraron con grandes pérdidas.

Honestamente, era solo una broma …


Tiempo después, al finalizar la grabación de las nuevas demos para mi nuevo musical, mi productor Wilton Morley fue declarado en banca rota. Debería haber sabido que algo se estaba tramando cuando fui a su oficina una tarde y le encontré con la cabeza en las manos quejándose “las mentiras, oh dios mio! Las mentiras” Había tenido mala suerte con sus últimas producciones y estaba recorriendo la ciudad solicitando crédito. Finalmente, todo se derrumbo para él y, lo siguiente que supe, fue que había abandonado el país y lo ultimo que oí fue que había puesto un bar de cocktail en Florida. Salud, colega!

Esto fue desastroso para mi no solo porque el había sido mi único empleador durante mis diez años en Australia, sino porque me quedaba sin productor para Bad Boy Johnny.

Siguieron varios meses deprimentes en los que merodeaba por ahí con mis demos en busca de los dos productores del país. El peor momento fue cuando me encontré, yo y mi show, en el recibidor, después de una larga y concienzuda critica, de un promotor de conciertos griego de Melbourne. Era ortodoxo y no le gustaba hacia donde iba el show. Cuando se marchó en su Mercedes, permanecí en el pavimento, notando a duras penas como el sol se ponía y decidí que estaba perdiendo el tiempo.

Entonces mi arreglista recordó que su novia conocía a un promotor en Melbourne llamado Garry Van Egmond. Me encontré con este ligeramente bronceado tipo en su elegante oficina de Toorak. Parecía gustarle la pieza y dijo que podía pagar una pequeña producción y si le gustaba lo que veía podía presentarlo en un teatro comercial.

Llamé a Russell y algunos otros colegas y comenzamos el trabajo. Decidimos utilizar una iglesia en un suburbio de Melbourne, Hawthorne, para montar el show.

Había una tarima que se usaba para operetas y pequeños recitales. Los muros interiores tenían una horrible sombra amarillenta así que convencimos a los propietarios para que nos lo dejara pintar de negro. El reparto era genial y les tenía con escaleras de mano y patines pintando toda la noche. Había unas hermosas vidrieras en cada pared, asi que nos hicimos con unas enormes lámparas de cine, a prueba de lluvia y las colocamos sobre trípodes en el aparcamiento, así que varias veces durante la representación podíamos iluminar los cristales multicolores. Russell se lanzó dentro del papel, asi como el resto del reparto, dado que era raro en esos días, para los actores aussies, tener la oportunidad de crear un trabajo original en el escenario. Además de dirigir, yo interpretaba el papel de El Predicador Diabólico, Padre Malean, que representaba a Johnny en su viaje al Vaticano. Atravesé la tormenta con masas empaquetadas colgadas de la balsa. Garry Van Egmond trajo a todos sus colegas, a quienes encantó y a la tercera noche Garry anunció que cogería el show. Exprese mis temores a Garry sobre dirigir e interpretar al mismo tiempo y sugerí tener un director asociado que me echara una mano. Estuvo de acuerdo e invité a un director con el que había trabajado llamado Terry O’Connell, de quien yo sabía que podría estar interesado en este tipo de espectáculo.

Terry apareció con toda la pinta de un fantasma. Me lo agradeció profusamente, porque estaba en el paro hacía mucho y estaba sin blanca. Me dijo que incluso había acudido a una iglesia la semana anterior para rezar por su salvación profesional (Querido señor de la creación, podría tener un trabajo en el negocio del espectáculo?) En cuanto Terry se hizo cargo del espectáculo me encontré con él para charlar en el aparcamiento bajo la dramática luminiscencia de las lámparas de película. Pensaba que la obra era fantástica –por lo menos podía decir eso- pero pensaba que yo tenía un gran problema. Russell.

No estaba seguro de si estar de acuerdo con él, pero Terry insistió. Estaba arruinando las canciones con sus gemidos a lo Elvis. Y, por otro lado, no era lo suficientemente guapo para el papel. Bueno, para mi Russell estaba bien. Vale! Si he de ser sincero, diría que sus labios eran un poquito como el aguijón de una abeja para mi gusto, pero por otro lado, tenía la más dulce de las sonrisas de un cachorrito.

El dia siguiente tuve una reunión con Van Egmonds en su oficina. El tenía tres cosas que decirme. La primera era que Ferry O’Connell le había llamado para decirle que no estaba contento con ser director asociado y quería ser llamado co-director. Caray! Solo hacía un día que le había ofrecido el trabajo y ya quería un ascenso. Obviamente, ellos habían estado hablando, porque Garry dijo que estaba de acuerdo con Ferry, Russell debía irse (Apuesto a que no le contará esta historia a sus nietos).

Discutí con él, insistí, pero dejó claro que esto era un requisito indispensable para que la obra siguiera adelante. La tercera cosa que quería era un nuevo arreglista musical, alguien con raíces teatrales para equilibrar las partes rock. Era difícil para mi no estar de acuerdo con el porque yo no estaba en el patio de butacas y no tenía idea de cómo sonaba el show desde el punto de vista de la audiencia. Garry dijo que si estaba de acuerdo en esas cosas, el podría manejar sus contactos y proceder a sufragar la producción del show. Ese era el trato.

Asi que ahora tenía que hacer dos llamadas desagradables. Primero llamé al arreglista. Además, el hecho de que fuera su novia quien me presentara a Garry hacía la cosa más desagradable. Después llamé a Russell y le dije como estaban las cosas. Estaba destrozado. Hablé con él durante una hora y he de decir que se lo tomó con mucho valor –como un gladiador- Quiza era porque había hecho una prueba para un protagonista en una nueva película australiana y parecía que lo había conseguido. Gracias a Dios!, de otra manera yo hubiera terminado con la nariz rota. Durante la representación de Bad Boy Johnny, Russell vino a ver la función. Entró a los camerinos y habló con todo el mundo de cuanto le había gustado. Estaba feliz y relajado e incluso tuvo la educación de felicitar a nuestro nuevo Johnny por su actuación. No hay necesidad de decir que había conseguido el papel en la película (llamada “The Crossing”) y ahora estaba en medio del rodaje. Habían aclarado su pelo y teñido sus pestañas y parecía una estrella de cine de pies a cabeza. Este fue el comienzo de su largo maratón hacia el super estrellato. Y esta fue también la película en la que encontró a la que sería su esposa, así que tal vez, sin quererlo, le hice un favor.

La ultima vez que vi a Russell en Australia fue justo después de que terminara de filmar “The Crossing” Pasé por su piso de Sydney y orgullosamente me mostró un kit de tres fotografías que había enmarcado.

La primera era un primer plano de Elvis Presley, con una extraña sombra triangular cruzando su frente.

La siguiente era de John Lennon, con la misma sombra extraña. La ultima fotografía era de Russell y que crees? Había la misma sombra misteriosa.

Me reí. Era una broma no? Las había manipulado por ordenador, no? No, dijo Russell mas que disgustado. Eran originales y debían ser más que meras coincidencias. Debía haber una razón. Por qué él?

Quizá para llegar a lo más alto en el negocio del espectáculo realmente necesites creer que eres el Elegido. O, por lo menos, ser el amado hijo bastardo de Presley y Lennon.



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