Primera crítica de "A Good Year"
Cuando los ejecutivos de los estudios les pidieron al director Ridley Scott y al protagonista Russell Crowe que se reuniesen de nuevo probablemente tenían en mente una película épica tipo "Gladiator 2" con grandes números de taquilla y Oscars danzando por sus cabezas. En vez de eso, Scott y Crowe vinieron con "A Good year", una muy sofisticada y graciosa comedia actual sobre un banquero londinense que hereda un viñedo en el sur de Francia. La acción consiste en viajes, tropezones y algunos grandes besos, todo en nombre de la calidad en las películas. "A Good Year" no es un mega-taquillazo pero no está mal para Crowe, que sale de ella pareciendo atractivamente agradable incluso si es un banquero cortacabezas al principio.
¿Tiempo para Crowe de hacer un cambio de imagen, quizá?. Pero por supuesto. Si su incidente con el teléfono el año pasado le privó de una nominación al Oscar por "Cinderella Man" ya no es importante estos días. Lo que es importante es si su mala actitud hirió la venta de entradas. Lo cual podría herir su carrera. La buena noticia es ésta: si Crowe continúa manteniéndose fuera de los titulares por nuevos malos comportamientos, "A Good Year" viene en el mejor momento.
Puedes estar seguro de que Scott fue muy cuidadoso con el reparto, porque el film está muy cercano a su corazón. Lo que puedes esperar son unas horas con clase, con unas cuantas risas y algunas lecciones de vida sobre ser consumido por tu carrera profesional a expensas de tu bienestar personal. Y es fácil adivinar cual es la elección del banquero Crowe al final. Es una conclusión evidente, pero eso está bien.
"A Good Year" no pretende ser un rompecabezas. Y además Crowe lo hace estupendamente para ser atractivo sin agobiar. Y hay un gracioso Albert Finney que recomendar. Está en falshbacks como el mujeriego pero adorable tío del banquero que da lecciones a su sobrino (interpretado por Freddie Highmore) sobre vino francés y tenis, por no hablar del ambiente de los negocios.
Y si quieres más, también consigues de Scott unas increíbles imágenes. Ahí está su audaz retrato del frío y ultramoderno mundo de la banca en Londres y el exquisito ambiente dorado y pastoral de Provenza. Hay vino, también. Pero no demasiado sobre el cultivo de las uvas. Eso es decepcionante. Oh bueno, como dicen en el mundo del vino, "A Good Year" es predecible pero finaliza bien.
Le doy al film un notable.

