Críticas de "A Good Year"
A Good Year es una película ligera, eso es cierto, y vale, más que un poco predecible desde el comienzo, pero se desarrolla tan fácil y elegantemente, y después de los primeros 35 o 40 minutos el ambiente cambia para convertirse en una cara crema francesa, y el resultado es un agradable, ligero, sabroso encantamiento que es relativamente raro en el cine de Hollywood estos días.
Y yo juro por mis niños que Russell Crowe, el airado lanzador de teléfonos de la leyenda, es el 50% de la causa de todo ese dulce, suave atractivo. El otro 50% es Scott, por supuesto. Y déjame dar algún crédito también a Harry Nilsson, cuyas canciones suenan en la banda sonora tres veces. Y a la fotografía: el sol francés, los viñedos, el aroma, el gusto de todo ello, la belleza de las mujeres... todo el suculento paquete. Esto es, para mí, escapismo de primera clase.
Del Hollywood Reporter
"A Good Year" marca una experimental aventura del director Ridley Scott y la estrella Russell Crowe en la comedia romántica con toques de humor físico. Es siempre recomendable para artistas de talento flexionar diferentes músculos y tratar nuevas cosas. Pero de lo que parece por esta película, la comedia no es el fuerte de ninguno de los dos. Tú sientes en cada toma el esfuerzo por resultar ligero. Consecuentemente, "A Good Year" es a veces directamente torpe. Sabes lo que los artistas están trantando de hacer y ves el trabajo que les cuesta el intento, pero para ellos cortarse tanto los hace inestables.
La envidiable trayectoria del duo y el placentero pensamiento de gastar dos horas en el sur de Francia llevará a muchos a ver esta película. pero como un trago de vino avinagrado, el sabor amargo al final dejará un mal boca a boca.
El romance entre Max y Fanny parece forzado. Nada sobre esos dos parece compatible. El verdadero problema sin embargo es que los personajes en la película carecen de dimensión. Y luego está la falta de sentido del humor del film. Gags sobre un perro meando en piernas y los turistas americanos quejándose de que los menús estén escritos en frances son demasiado cansinos para describirlo. Una secuencia de humor físico inacabable de Crowe intentando salir de una piscina vacía es vergonzosamente mala.
Crowe nunca parece confortable. Igual que su vello facial cambia de escena en escena, su aproximación al personaje de Max cambia de momento en momento. El personaje no es tan contradictorio o complejo: simplemente es confuso. Crowe nunca consigue manejarlo.

porque sino seguro que no hubiera escrito esto.

