Crítica de "Un Buen Año"
Este es el primer esfuerzo de la sociedad formada por Ridley Scott y Russell Crowe desde la ridículamente exitosa "Gladiator". Mientras que aquel film era un drama épico, esta es una inesperada incursión en la comedia romántica. Y aunque la combinación de esos dos hombres debería hacer magia, desafortunadamente esto no llega a buen puerto por una elección incorrecta de reparto y un guión plano. Aunque Crowe disimula bien su acento australiano y da bien en el personaje de un pijo urbanita, es todavía difícil verle en un papel que, vamos a dejarlo claro, tiene las palabras Hugh Grant escritas encima. Crowe parece luchar con los elementos cómicos desde el principio, y un atroz episodio donde trata de escalar las paredes de una piscina vacía es drfinitivamente suficiente para ganar el voto de simpatía. El está literalmente fuera de su elemento.
El argumento es tan poco exigente y el sentimiento general tan ligero y caprichoso que nos hace preguntarnos ¿por qué están están dos artistas tan excepcionales y poderoros haciendo un viaje como éste?. Es entretenido en una forma no ofensiva, pero decepcionantemente olvidable. Es una suerte que Russell Crowe pueda hacer cualquier personaje atractivo, porque Max falla en todos los sentidos, no sólo en sus ridículos jerseys.


