Crítica de "La Sombra del Poder"
Crítica de "La sombra del Poder" aparecida en la revista Imágenes de este mes.
La Sombra del Poder
Todos los hombres del senador
Inspirada en una serie británica, La Sombra del Poder adapta más de seis horas de relato de suspense a unos 120 minutos de cine impecable. Con actuaciones extraordinarias de todo su plantel –desde Russell Crowe hasta Helen Mirren, pasando por un felizmente recuperado para la pantalla Ben Affleck-, el film supone una mirada critica a toda institución política, además de un homenaje sincero (y también un adiós final) al arte de crear un periódico. Dirige con precisión edición, y dando un innegable guiño a Todos los Hombres del Presidente, el escocés Kevin McDonald (El Ultimo Rey de Escocia)
Un breve prologo acerca de la miniserie La Sombra del Poder en la que se basa el film. Si tuviera que elegir dos producciones destacadas de la primera década del siglo XXI, tanto para el cine como para la televisión, que tuviera que poner en un baúl histórico, estas serían dos títulos para la pequeña pantalla, Angels in America, del veterano Mike Nichols, y La Sombra del Poder, de David Yates, quien luego pasaría a dirigir los tres últimos episodios de la saga de Harry Potter (aunque en realidad se trate de cuatro, ya que The Deathly Hallows se dividirá en dos partes) La Sombra del Poder, emitida por primera vez en la primavera de 2003, es una lección en todos los niveles posibles: protagonizada por John Simm, David morrisey, Billy Highy y James McAvoy, narra con un pulso narrativo simplemente extraordinario la investigación que un periodista lleva a cabo del asesinato de un joven de color, que conduce a un caso que implica a su amigo, un político local. Son seis horas magistrales, y poco más cabe decir. Quien quiera descubrir una de las obras maestras indiscutibles de la televisión en una época en la que esta está más preocupada en satisfacer a los freaks que en proveer a los espectadores de productos de calidad, tiene a su disposición el dvd, que en dos discos recoge la producción en su totalidad (y que yo liquidé en dos días)
Reducción Acertada
En principio, una historia tan compleja como la de La Sombra del Poder, debería haber sufrido considerablemente en su adaptación al cine. Pero en las manos expertas de guionistas como Mathew Michael Carnahan (Leones por Corderos), Tony Giroy (El Ultimatun de Bourne), Peter Morgan (The Queen) y Billy Ray (El precio de la Verdad), quienes en algun momento u otro aportaron su granito de arena, la condensación de personajes, situaciones y diálogos en ningún momento pierde ni un ápice de la intensidad y efectividad del original. Y con Kevin McDonald tras la cámara, abandonando florituras visuales y centrándose en los actores (que muestran su satisfacción a la hora de poder recitar frases inteligentes en una época en la que las audiencias parece que solo quieren diálogos-basura), La Sombra del Poder, la película, termina convirtiéndose en un retrato certero de la situación política contemporánea y, además, en una oda a un medio de comunicación, el diario impreso que, tal y como se detalla en los créditos finales del film, supone una forma tan entrañable como arcaica de distribuir las noticias.
Un joven recibe dos disparos en una calle de Washington. El testigo del crimen, un mensajero de pizzas, también es abatido por el asesino (Michael Berrese), pero sobrevive a las heridas. El crimen es investigado por el agente Bell (Harry Lennix, quién algún día protagonizará el biopic de Barak Obama). Este lo trata como un caso sin mayores implicaciones que las de un asesinato por drogas o cualquier otra razón convencional. El periodista de un periódico local, Cal McCaffrey (Russell Crowe), llega al lugar del crimen tratando de obtener información para su articulo. Ya en su oficina, contempla en televisión como el Congresista Stephen Collins (Ben Affleck), en medio de una sesión en la que trata de desvelar las maquinaciones de una multinacional a cargo de la reconstrucción en Irak y Afganistán, es informado de la muerte de Sonia Baker (Maria Thayer), su asistente. La noticia corre como la pólvora y los hechos no tardan en darse a conocer: Collins mantenía una relación sentimental con esta, a pesar de seguir casado con la madre de sus hijos, Anne Collins (Robin Wright Penn). El político contacta con McCaffrey, quien trata de darle consejo aunque el reportaje está en manos de una joven periodista, Della Frye (Rachel McAdams), encargada de un blog en la pagina del diario en la red.
Crimen y Escándalo
McCaffrey le recomienda que, primero, diga la verdad, y segundo, llame a su esposa, con la que aquel, por cierto, mantuvo un romance años atrás. Mientras, el periodista sigue con la investigación del asesinato, que lo conduce a Mandi (Sarah Lord), una joven drogadicta que le entrega unas fotografías en las que Sonia aparece retratada con diversos hombres, entre ellos Collins. La chica le informa de que el joven muerto trataba de vender las fotografías, que encontraron dentro de un maletín en el que también había una pistola, balas, todo ello con detalles acerca de Sonia …y como matarla. De repente, un aparentemente simple caso criminal se convierte en un escándalo político. ¿Quién tenía interés en matar a Sonia? ¿Tiene algo que ver la compañía a la que Collins está tratando de denunciar a través de sus audiciones públicas? ¿Y que es lo que realmente sabe el congresista y su mentor, el republicano George Fergus (Jeff Daniels)? La editora de McCaffrey y Frye, Cameron Lynne (Helen Mirren), les encarga a los dos un reportaje que, espera, reavive las ventas del periódico.
Varios han sido los cambios que ha sufrido el guión original para la miniserie con el fin de hacerlo asequible al formato y duración de la película: las repercusiones sociales y raciales acerca de la primera victima del caso (un joven afroamericano) han sido eliminadas completamente; el personaje al que James McAvoy dio vida en la pequeña pantalla ha sido reducido considerablemente; los detalles acerca de la amistad entre McCaffrey y Collins son simplemente sugeridos; la extensión política de la investigación ha sido aligerada y simplificada para hacerla mas asequible al gran publico; se ha incorporado al relato la rivalidad interna que sufren todos los diarios entre el periodismo tradicional y el que representa Internet.
Adiós a Brad Pitt
Cabria preguntarse cual fue el cambio que irritó a Brad Pitt y que movió al protagonista de Sr. Y Sra. Smith cancelara su participación en el largometraje incluso después de visitar la redacción del Washington Post para prepararse para su papel (el que finalmente encarnó Crowe). La marcha de Pitt, después de leer una enésima reescritura del libreto, provocó una amenaza de demanda por parte de la productora, Universal Pictures, por incumplimiento de contrato. Al final la sangre no llegó al río y ambas partes llegaron a un acuerdo. Pero el teórico malentendido causo el retraso en el inicio del rodaje del largometraje, que tuvo que encontrar un nuevo McCaffrey y, también a un reemplazo para Edward Norton, quien iba a encarnar al congresista y que, debido al cambio de inicio de la fecha de filmación (de noviembre de 2007 a enero de 2008), se vio forzado a ceder el papel a su amigo Ben Affleck.
En cualquier caso, las novedades en el reparto no afectaron para nada al impecable resultado final: todos los actores están espléndidos, destacando también la presencia de Jason Bateman (Hancock) en el papel de Dominic Foy –un bisexual que en la serie televisiva fue encarnado por un sensacional Marc Warren-, quien tiene en sus manos la resolución del caso. McDonald –quien parece entender a la perfección el mundo del periodismo- saca el máximo provecho de todos ellos, de un libreto tan inteligente como entretenido y de unas localizaciones donde siempre se deja vislumbrar el poder en la sombra de la corrupción y la política (esos planos fugaces en los que se ven edificios históricos de la capital de EEUU, la aparición no casual del edificio Watergate que terminó con la carrera política y la presidencia de Richard Nixon). La primera gran película de 2009.
Josep Parera
En Resumidas Cuentas
Lo mejor: Todo, especialmente los actores (atención a Ben Affleck que deja de lado todos sus histrionismos característicos: ver cuando se le informa de la muerte de Sonia Baker)
Lo peor: un leve bajón en el ritmo en el segundo acto.
La secuencia: El asesino persiguiendo a McCaffrey en el parking.
La escena: McCaffrey interrogando a Foy.
El momento: el cara a cara entre McCaffrey y Fergus.
El instante: McCaffrey obteniendo pistas del joven muerto en la sala de autopsias donde trabaja la Dra. Jackson (excelente Viola Davis)
El rodaje: Tuvo lugar entre el 11 de enero y el 6 de abril de 2008 en Los Angeles y Washington.
El detalle: Kevin McDonald se hizo con las tareas de dirección después de que los productores sugirieran el nombre de Mathew Michael Carnahan, hermano de Joe Carnahan (Ases Calientes) y guionista de Leones por Corderos y el futuro remake de Almas de Metal. Si Mathew Michael Carnahan hubiera filmado La Sombra del Poder, hubiera representado su debut como realizador.
La suma: Todos los Hombres del Presidente + Michael Clayton= La Sombra del Poder.
¿Por qué…:da la impresión que los créditos finales, en los que se recorre la impresión y distribución de un diario, es un homenaje póstumo a una forma de comunicación arcaica que nada tiene que ver con la inmediatez de Internet?

